Éxtasis por Hernán Grey Z.


A Jair Buelvas

Después de multiplicar el vino, Jesucristo se reflejó en el agua del río y observó que le habían crecido orejas de caballo y patas de cabra.

– ¡Por Dios, es un verdadero Milagro! –gritó, regresando al festejo religioso.   

1 comentario:

  1. Jesucristo en el culto de Dioniso? Genial.
    NO aguantó las ganas de "perderse a sí mismo" en la ebriedad.

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